La mujer que «usurpó» el trono de Egipto y gobernó como un hombre tiene su propio cómic Un nuevo manga tiene a la reina Hatshepsut de la XVIII dinastía como su personaje principal
La mujer que «usurpó» el trono de Egipto y gobernó como un hombre tiene su propio cómic
Un nuevo manga tiene a la reina Hatshepsut de la XVIII dinastía como su personaje principal
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Estatua de Hatshepsut - ABC
La reina egipcia Hatshepsut, gobernante del Alto y Bajo Egipto entre el 1490 y el 1468 a.C., ha sido la figura escogida para protagonizar un manga al cual también da nombre.
La figura de esta faraón
(como medida para reforzar su poder personal empleaba títulos en
masculino) ha sido considerada por muchos a pesar de este detalle como
un ejemplo prototípico de feminismo. Esto es debido a
que durante su tiempo en el trono del estado próximo oriental mostró
unas extraordinarias dotes para el ejercicio el gobierno y condujo a
Egipto a una época dorada de su historia.
Esta idea también ha sido destacada por Chie Inudoh,
la autora del manga, quien ha expresado el interés que le causó como
mujer la figura de una faraón con las cualidades de Hatshepsut, la cual
gracias a la publicación de esta obra podrá llegar a un público más
genérico mediante el empleo de un formato tan atractivo para parte de la juventud como es el cómic.
Hatshepsut, a pesar de su condición mujer, fue la escogida por su padre, Tutmosis I, para alcanzar el trono una vez este hubiese fallecido. Sin embargo, las confabulaciones
de Ineni, el arquitecto real, hicieron que la joven reina fuese
relegada en favor de su hermano Tutmosis II, con quien se vió obligada a
contraer matrimonio.
Tras la prematura muerte
de su esposo, Hatshepsut accedió a la regencia de quien se esperaba que
fuese el futuro faraón, Tutmosis III. Aprovechando esta situación
privilegiada tomó la decisión de hacer a un lado al joven heredero y
permanecer de forma indefinida en la posición que por derecho merecía. Representación de Hapshetsut en el mangaCon la intención de reforzar su imagen de autoridad
como faraón, la nueva gobernante dejó a un lado caulquier rastro de
femineidad para que de esta forma se asociase su imagen a la de un varón. Para ello empleó la vestimenta propia de un gobernante masculino así como la barba.
Durante su largo reinado (22 años), se llevaron a cabo algunas de las contruciones
más destacadas de la historia del Antiguo Egipto, como es el caso del
templo de Deir-el Bahari -en el que ella misma fue enterrada- o la
Capilla Roja de Karnak. Además, durante sus primeros años de gobierno su
pueblo vivió un periodo de paz prolongado dando un giro a la tradición militar propia de su dinastía, para la que el imperialismo fue uno de sus principales rasgos definitorios y gracias a la cual Egipto se convirtió rapidamente en una potencia hegemónica en su zona de influencia.
El final de su reinado vino de la mano de aquel a quien había arrebatado el gobierno del imperio
previamente. Con la llegada de Tutmosis III al trono de Egipto se
inició un proceso por el cual el nuevo faraón trato de borrar el
recuerdo de la «usurpadora».
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