viernes, 23 de junio de 2017

Relato corto - La compulsión del alcohólico - en casa había unas botellas de alcohol de quien sabe que año y estaban sin tocar guardadas en la vitrina a juego del mueble de la tv comprados en una promoción de verano, únicos muebles de esa habitación que parecían más de lo que eran. Hubo quien pensó que eran muebles caros pero eran del ikea de los que montas en casa siguiendo las instrucciones. A pocas semanas de irme a otro país durante un año entré en esa habitación y oí una voz de mujer que me dijo serena y tranquilamente : para que quieres tantas botellas si aquí nunca sube nadie a veros. ----- yo estuve a punto de sentirme mal pero pensé : por eso me voy. ----- Una semana después entré en esa habitación y entonces sentí una necesidad horrible de beber alcohol. Jamás en la vida he tenido esta necesidad y por la infancia que yo he tenido en la que he sido maltratada cuando una sustancia o cualquier otra cosa me controla siento asco y hasta que no me libero no me siento tranquila. Yo me vi mirando fijamente esa vitrina a la que yo no me podía resistir y no me lo podía creer. Nunca antes me había pasado nada igual. Me giré y di la espalda a la vitrina y estuve inmóvil unos minutos hasta que conseguí dejar de sentir esa compulsión inexplicable. Entonces fui a la cocina y me puse un café para engañar al cerebro y que no me pidiera tomarme un lingotazo de las botellas de la vitrina. Digo lingotazo porque cuando tienes compulsión te tomas lingotazos para calmar la necesidad de alcohol como se ve en las películas. Repasé mi vida el último medio año para ver que podía haber provocado en mi esa situación y lo único distinto era un tratamiento médico que se supone inocuo y que se hace mucha gente. Tuve algún otro momento en que no resistí tentaciones absurdas que deben resistirse para no meterse en problemas legales y me asusté y empecé a observar mejor las situaciones que yo vivía y como yo me resistía a ellas y mi situación mejoró. Creó que la voz era la de la mujer del hijo de la señora, lo cual me hiela la sangre por la actitud fría y de desprecio hacia mi en el tono de su voz que no se explicar. Es algo así como si te dicen : para que llamas al 112 si no vas a sobrevivir, no tienes ninguna oportunidad. Que triste es tu vida, no como la mía. - no se explicarlo mejor. Esta vez no se quien fué esa mujer , puede que sea quien digo, pero no la conozco como para asegurarlo.

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